Neurocirugía pediátrica en Hospital Ángeles: expertos a tu lado

La neurocirugía pediátrica es una subespecialidad que atiende a niños y adolescentes con afecciones del sistema nervioso central y periférico. A diferencia de la atención en adultos, el abordaje infantil requiere comprender la etapa de crecimiento, el neurodesarrollo y la dinámica familiar. En Hospital Ángeles, la neurocirugía para pacientes pediátricos integra tecnología de vanguardia con un equipo multidisciplinario que coloca al menor y a su familia en el centro de cada decisión clínica. El objetivo es ofrecer cirugía neurológica segura, precisa y humana, diseñada para proteger funciones cognitivas, motoras y sensoriales en pleno desarrollo.

Un modelo de atención especializado en niños

En la unidad de neurocirugía pediátrica de Hospital Ángeles, los casos se valoran con un enfoque integral que incluye a neurocirujano pediatra, neurología infantil, anestesiología pediátrica, intensivistas, radiólogos, rehabilitadores y psicólogos. Esta coordinación permite establecer un plan terapéutico personalizado, con información clara para madres, padres y cuidadores.

  • Diagnóstico preciso con resonancia magnética, tomografía y estudios neurofisiológicos adaptados a la edad.

  • Planeación quirúrgica asistida por neuronavegación y microscopía para procedimientos de alta precisión.

  • Monitorización neurofisiológica intraoperatoria (potenciales evocados motores y somatosensoriales) que ayuda a preservar funciones críticas.

  • Cuidado perioperatorio con protocolos de dolor, control de náusea, profilaxis antibiótica y rehabilitación neurológica temprana.

Patologías frecuentes en neurocirugía pediátrica

  • Hidrocefalia: colocación de derivaciones ventriculares o ventriculostomía endoscópica para restablecer el flujo del líquido cefalorraquídeo.

  • Tumores cerebrales infantiles: resección microquirúrgica con apoyo de imagen intraoperatoria y, cuando está indicado, abordajes endoscópicos de base de cráneo.

  • Malformaciones de Chiari y siringomielia: descompresión cráneo-cervical con preservación de estructuras y vigilancia estrecha del posoperatorio.

  • Espina bífida y disrafismos: corrección quirúrgica y manejo multidisciplinario para favorecer autonomía y calidad de vida.

  • Epilepsia farmacorresistente: neurocirugía de epilepsia con evaluación prequirúrgica integral para candidatos a resección focal, desconexiones o estimulación cerebral en casos seleccionados.

  • Trauma craneoencefálico: neurocirugía de emergencia, control de presión intracraneal y soporte en terapia intensiva pediátrica.

  • Patología vascular: tratamiento microquirúrgico o combinado (con neurorradiología intervencionista) de malformaciones arteriovenosas y cavernomas.

Técnicas mínimamente invasivas para pacientes pediátricos

El avance de la neurocirugía mínimamente invasiva ha beneficiado especialmente a la población infantil, donde reducir el trauma quirúrgico impacta positivamente en el dolor, la recuperación y la experiencia hospitalaria.

  • Endoscopía neuroquirúrgica: abordajes transnasales para lesiones hipofisarias y procedimientos intraventriculares; permiten incisiones pequeñas, menor sangrado y recuperaciones más cortas.

  • Microcirugía con alta magnificación: resecciones precisas que protegen áreas elocuentes del cerebro en desarrollo.

  • Abordajes tubulares en columna: útiles en hernias discales adolescentes o estenosis asociadas, con preservación muscular y movilidad temprana.

  • Imagen y guía en tiempo real: neuronavegación 3D, ultrasonido intraoperatorio y fluorescencia para delimitar márgenes de lesión y maximizar seguridad.

Proceso de atención: del diagnóstico al seguimiento

  1. Valoración inicial: historia clínica pediátrica, exploración neurológica, revisión de estudios previos y, de ser necesario, solicitud de resonancia magnética o electroencefalograma con protocolos apropiados para niños.

  2. Discusión multidisciplinaria: el equipo de neurocirugía pediátrica valora opciones como manejo conservador, rehabilitación, control del dolor, procedimientos neuroquirúrgicos o vigilancia.

  3. Preparación preoperatoria: educación a cuidadores, optimización de comorbilidades, asesoría sobre anestesia pediátrica y medidas de reducción de ansiedad (incluida la presencia de los padres hasta el límite de seguridad).

  4. Intervención quirúrgica: ejecución bajo estándares de seguridad del paciente, monitorización continua y uso de tecnologías de precisión.

  5. Recuperación y rehabilitación: control del dolor, movilización temprana, fisioterapia y terapia ocupacional según la indicación. Se programan revisiones con imagen de control y evaluación del neurodesarrollo.

Seguridad, comunicación y experiencia familiar

La seguridad en neurocirugía es fundamental. En Hospital Ángeles se aplican listas de verificación, profilaxis antibiótica individualizada, prevención de trombosis (según riesgo pediátrico), control de glucemia y vigilancia en unidades de cuidados posanestésicos o terapia intensiva. La comunicación con la familia es permanente: se ofrecen explicaciones claras sobre riesgos y beneficios, tiempos de recuperación y señales de alerta en casa, con materiales educativos que facilitan el cuidado posterior.

Rehabilitación y retorno a la vida cotidiana

Tras una cirugía neurológica pediátrica, la rehabilitación guiada es clave para consolidar resultados. Dependiendo del diagnóstico, puede incluir neurorehabilitación, fisioterapia motora, terapia del lenguaje y apoyo psicológico. El objetivo es que el niño retome actividades escolares y sociales de forma segura y progresiva, con seguimiento estrecho por neurocirujano pediatra y el resto del equipo.

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