El cáncer de mama es uno de los tipos de cáncer más comunes en mujeres alrededor del mundo. Reconocer los síntomas en sus primeras etapas es crucial para aumentar las posibilidades de un diagnóstico temprano y, por ende, un tratamiento más efectivo. Aunque no todos los casos de cáncer de mama presentan los mismos síntomas, hay algunas señales comunes que las personas deben estar atentas. A continuación, detallaremos los primeros síntomas que podrían indicar la presencia de cáncer de mama.
Cambios en el tamaño o forma de la mama
Uno de los primeros síntomas del cáncer de mama que muchas personas pueden notar es un cambio en el tamaño o la forma de la mama. Este cambio no siempre es evidente, pero puede ser una señal temprana de que algo no está bien. Es importante observar cualquier distorsión o irregularidad en el contorno de la mama. Algunas mujeres experimentan una sensación de endurecimiento o rigidez en una zona específica de la mama que puede hacer que esta se vea más grande o diferente a su forma habitual.
Bultos o masas en la mama
Los bultos o masas en la mama son uno de los síntomas más conocidos del cáncer de mama. Sin embargo, no todos los bultos son cancerosos, ya que muchas veces pueden ser benignos, como los fibroadenomas o quistes. A pesar de esto, es fundamental que cualquier bulto que se detecte, especialmente si tiene bordes irregulares, sea revisado por un médico. Los bultos que pueden indicar cáncer de mama suelen ser duros, indoloros y fijos a los tejidos circundantes, lo que los hace más fáciles de detectar mediante palpación.
Dolor en la mama
El dolor en la mama es otro síntoma que algunas personas experimentan al inicio del cáncer de mama, aunque no es tan común como otros síntomas. El dolor puede ser localizado en una parte específica de la mama o generalizado, y su intensidad puede variar. Es importante destacar que el dolor mamario no siempre indica cáncer, ya que muchas veces se debe a otros factores, como cambios hormonales durante el ciclo menstrual. Sin embargo, si el dolor persiste o se acompaña de otros síntomas, se debe consultar con un profesional de salud.
Cambios en la piel de la mama
Los cambios en la piel de la mama también pueden ser un signo de cáncer de mama. Esto puede incluir la aparición de hoyuelos, que hacen que la piel de la mama se vea similar a la cáscara de una naranja, lo que se conoce como “signo de la piel de naranja”. Además, la piel puede volverse roja o inflamada, y algunas mujeres notan que la piel de la mama se siente más caliente al tacto. Estos cambios en la piel ocurren cuando las células cancerosas afectan los conductos de la leche, provocando la obstrucción y la inflamación.
Secreción del pezón
La secreción del pezón, especialmente cuando no está relacionada con la lactancia, es otro síntoma que no debe pasarse por alto. En algunos casos, el cáncer de mama puede causar una secreción sanguinolenta o de otro tipo de líquido, que no está asociada a un embarazo o a la lactancia. Esta secreción puede ser unilateral, es decir, provenir de un solo pezón, y puede ser de color claro o incluso tener tintes sanguinolentos. Si experimentas este tipo de secreción, es crucial acudir a un especialista para evaluar la causa.
Cambios en el pezón
Los cambios en el pezón también son una señal importante a tener en cuenta. El pezón puede invertirse o cambiar de forma, lo que puede ser un signo de que hay algo en el tejido mamario que está afectando su posición o su apariencia. Además, la piel alrededor del pezón puede volverse escamosa o ulcerada, lo que puede ser indicativo de una afección más grave. Cualquier cambio en la apariencia del pezón debe ser investigado para descartar o confirmar la presencia de cáncer.
Inflamación en las axilas
La inflamación en las axilas puede ser otro de los primeros síntomas del cáncer de mama. A veces, el cáncer de mama se disemina a los ganglios linfáticos cercanos, lo que puede hacer que los ganglios en las axilas se hinchen o se endurezcan. Este tipo de hinchazón puede no ser dolorosa al principio, pero es importante prestar atención a cualquier aumento de volumen en esta área, especialmente si se acompaña de otros síntomas.
Cambios en la textura de la mama
Algunas mujeres notan cambios en la textura de la mama, que se sienten más duras o “pegajosas” al tacto. Esto puede ser un signo de que el cáncer está afectando el tejido mamario, lo que hace que se vuelva menos flexible. Los cambios en la textura, junto con otros síntomas como la aparición de bultos, deben ser evaluados por un médico.
¿Qué hacer si experimentas estos síntomas?
Si alguna de las señales mencionadas anteriormente se presenta, lo primero que debes hacer es consultar a un profesional de la salud. El médico puede recomendarte realizarte un examen físico, ecografía mamaria, mamografía o incluso una biopsia, dependiendo de los síntomas y la evaluación inicial. Es fundamental que cualquier síntoma sospechoso sea evaluado lo más rápido posible para garantizar un diagnóstico temprano, lo que mejora las probabilidades de éxito en el tratamiento.
El autoexamen mamario es una herramienta importante para detectar cualquier cambio en los senos, pero nunca debe reemplazar la consulta con un médico. Realizar exámenes periódicos, especialmente después de los 40 años, es crucial para la detección temprana del cáncer de mama.
Al buscar orientación para mejorar tu salud a través de la alimentación, a menudo surge la duda sobre si consultar a un nutriólogo o a un dietista. Aunque ambos profesionales están especializados en la nutrición, existen diferencias clave que es importante conocer para tomar una decisión informada sobre cuál es el más adecuado para tus necesidades. En Monterrey, como en muchas otras ciudades, tanto los nutriólogos como los dietistas juegan un papel crucial en el manejo de la salud mediante la alimentación, pero sus enfoques y preparación pueden variar. A continuación, exploramos las diferencias más importantes entre un nutriólogo y un dietista, lo que te permitirá elegir el mejor profesional para tu situación.