La cirugía bariátrica es una herramienta terapéutica de alta eficacia para el tratamiento de la obesidad y sus comorbilidades. A diferencia de una intervención meramente estética, se trata de un procedimiento metabólico que modifica la señalización hormonal del apetito y la saciedad, mejorando el control glucémico, la presión arterial, los lípidos y la calidad de vida. En esta guía revisamos los requisitos habituales de elegibilidad, desmontamos mitos comunes y explicamos las realidades clínicas que acompañan a este tratamiento.
Aunque la indicación final la determina un equipo especializado, de forma general se considera la cirugía bariátrica cuando se cumplen uno o más de los siguientes criterios:
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Índice de Masa Corporal (IMC) ≥ 40 kg/m², con o sin comorbilidades.
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IMC entre 35 y 39.9 kg/m² con comorbilidades relacionadas con la obesidad: diabetes tipo 2, hipertensión arterial, dislipidemia, apnea del sueño, hígado graso, osteoartritis, entre otras.
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IMC 30–34.9 kg/m² en contextos seleccionados con diabetes de difícil control, riesgo cardiometabólico elevado o daño orgánico establecido, siempre tras valoración individualizada.
Además del IMC, existen requisitos cualitativos igual de importantes:
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Intentos serios previos de pérdida de peso mediante dieta, ejercicio y, cuando procede, tratamiento farmacológico.
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Compromiso con cambios de estilo de vida a largo plazo (alimentación, hidratación, actividad física, sueño y manejo del estrés).
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Estabilidad psicológica y expectativas realistas sobre el proceso y los resultados.
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Aptitud quirúrgica: condiciones cardiopulmonares y generales que permitan un procedimiento seguro.
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Disponibilidad para seguimiento continuo con el equipo multidisciplinario (cirugía, nutrición, psicología, medicina interna).
Contraindicaciones relativas y absolutas (a valorar caso por caso)
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Absolutas: incapacidad para otorgar consentimiento informado, adicción activa no tratada, patología psiquiátrica descompensada sin seguimiento, riesgo quirúrgico prohibitivo.
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Relativas: embarazo o plan de embarazo a corto plazo, trastornos alimentarios no abordados, reflujo severo en determinadas técnicas, falta de apoyo social o de adherencia previa.
Preparación: qué esperar antes de la cirugía
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Valoración clínica integral: historia médica, exploración física y laboratorios (glucosa, perfil lipídico, función hepática y renal, hierro, B12, folato, vitamina D).
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Estudios dirigidos: ultrasonido hepático; endoscopia si hay síntomas de reflujo; cribado de apnea del sueño y optimización de CPAP cuando se indica.
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Plan nutricional preoperatorio: pauta hipocalórica rica en proteína para reducir tamaño hepático y facilitar la técnica mínimamente invasiva.
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Educación: explicación de tipos de cirugía bariátrica (manga gástrica, bypass, etc.), riesgos y beneficios, y recorrido de la recuperación por fases.
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Plan psicológico: estrategias para el hambre emocional, el consumo consciente y la prevención de recaídas conductuales.
Mitos frecuentes sobre la cirugía bariátrica
Mito 1: “Es la salida fácil.”
Realidad: La cirugía bariátrica no “hace todo por ti”. Es una herramienta potente que facilita saciedad y control del apetito, pero el resultado sostenible depende de tu adherencia a la alimentación por fases, suplementación y actividad física.
Mito 2: “Es puramente estética.”
Realidad: Su objetivo es médico y metabólico: reducir riesgo cardiovascular, mejorar diabetes e hipertensión, disminuir apnea del sueño y elevar la calidad de vida.
Mito 3: “Todas las técnicas son iguales.”
Realidad: Existen diferencias relevantes entre manga gástrica, bypass en Y de Roux, mini bypass (OAGB) y técnicas con mayor componente malabsortivo. La elección se personaliza según IMC, comorbilidades (como reflujo o diabetes) y hábitos.
Mito 4: “Garantiza el éxito sin cambios de hábitos.”
Realidad: Sin seguimiento y hábitos adecuados (proteína, hidratación, ejercicio, sueño), el riesgo de recuperar peso aumenta. La cirugía cambia el “terreno”, no reemplaza la disciplina.
Mito 5: “Provoca desnutrición siempre.”
Realidad: Con suplementación correcta, controles de laboratorio y educación nutricional, es posible prevenir deficiencias. Los déficits surgen, sobre todo, cuando se ignoran controles o indicaciones.
Mito 6: “Es extremadamente peligrosa.”
Realidad: En centros con protocolos y equipos experimentados, la seguridad es alta. El riesgo existe, como en toda cirugía, pero se mitiga con selección adecuada, técnicas mínimamente invasivas y ERAS (Recuperación Mejorada Tras Cirugía).
Mito 7: “No podré volver a disfrutar la comida.”
Realidad: Volverás a comer con satisfacción, priorizando calidad y porciones pequeñas. El objetivo es una relación más saludable con la alimentación.
Mito 8: “No podré embarazarme.”
Realidad: Tras la cirugía bariátrica, muchas pacientes mejoran su fertilidad (especialmente con SOP). Se recomienda planificar el embarazo cuando el peso se estabiliza y los micronutrientes están en rango.
Realidades clínicas y expectativas objetivas
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Pérdida de exceso de peso: suele ser significativa en los primeros 12–18 meses, con variaciones por técnica y adherencia.
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Mejora metabólica: mejor control de glucosa, presión arterial y perfil lipídico; reducción de apnea del sueño y del dolor articular.
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Recuperación estructurada: transición por fases (líquidos claros → líquidos completos → purés → blandos → sólidos), guiada por el equipo.
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Suplementación: multivitamínico específico, B12, hierro, calcio y vitamina D (entre otros) según técnica y resultados.
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Actividad física: caminatas tempranas, luego fuerza y cardio progresivos para preservar masa muscular y sostener el metabolismo.
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Salud mental: apoyo psicológico para gestionar la nueva imagen corporal, el ambiente social y los detonantes de ingesta emocional.
Qué ocurre si no cumplo los requisitos o no estoy listo
Si aún no cumples criterios o presentas barreras de adherencia, existen alternativas y estrategias:
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Manejo nutricional intensivo con metas realistas y seguimiento cercano.
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Tratamiento farmacológico para obesidad cuando está indicado.
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Métodos endoscópicos (balón intragástrico, gastroplastía endoscópica) en casos seleccionados.
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Preparación conductual: educación, registro de alimentos, técnicas de mindful eating y consolidación de una red de apoyo.
El objetivo es optimizar tu seguridad y tus probabilidades de éxito antes de avanzar a la cirugía bariátrica.
Checklist rápido para tomar una decisión informada
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¿Conozco mis criterios de elegibilidad (IMC y comorbilidades)?
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¿Comprendo los beneficios y riesgos de cada técnica?
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¿Estoy dispuesto a seguir controles y suplementación de por vida?
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¿Tengo un plan de alimentación por fases y un esquema de actividad física?
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¿Cuento con apoyo psicológico y social para mantener los cambios?
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo estaré en el hospital?
Depende de la técnica y evolución. Muchas cirugías se realizan por laparoscopia, con estancias cortas y deambulación temprana.
¿Cuándo puedo volver a trabajar?
En labores de oficina, suele ser entre la semana 2 y 4; en trabajos físicos, la reincorporación es más tardía y progresiva.
¿Cómo evito el “dumping”?
Limita azúcares simples, evita beber con las comidas y mastica despacio. Prioriza proteína y fibra soluble según tolerancia.
¿La piel sobrante siempre requiere cirugía estética?
No siempre. Depende de factores como edad, genética, ritmo de pérdida, hidratación y ejercicio. La valoración con cirugía plástica se considera cuando el peso se estabiliza.